Poetas líricos de los siglos XVI y XVII, Tom 42

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M. Rivadeneyra, 1857

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Strona 273 - Lleva tras sí los pámpanos Octubre y con las grandes lluvias insolente, no sufre Ibero márgenes ni puente, mas antes los vecinos campos cubre. Moncayo, como suele, ya descubre coronada de nieve, la alta frente; y el sol apenas vemos en Oriente, cuando la dura tierra nos lo encubre. Sienten el mar y selvas ya la saña del aquilón, y encierra su bramido gente en el puerto y gente en la cabana.
Strona 260 - Busca de algún tirano el muro fuerte, de jaspe las paredes, de oro el techo, o el rico avaro en el angosto lecho haz que temblando con sudor despierte. El uno vea el popular tumulto romper con furia las herradas puertas, o al sobornado siervo el hierro oculto ; el otro sus riquezas descubiertas con llave falsa o con violento insulto; y déjale al amor sus glorias ciertas.
Strona 323 - Dime, Padre común, pues eres justo: ¿por qué ha de permitir tu providencia que arrastrando prisiones la inocencia, suba la fraude a Tribunal Augusto? ¿Quién da fuerzas al brazo, que robusto hace a tus leyes firme resistencia, y que el celo, que más la reverencia, gima a los pies del vencedor injusto? Vemos que vibran victoriosas palmas manos inicuas; la virtud gimiendo del triunfo en el injusto regocijo.
Strona 305 - Tienen aquí jurisdicción expresa Todos los vicios, y con mero imperio De ánimos juveniles hacen presa Juego, mentira, gula y adulterio, Fieros hijos del ocio, y aun peores Que los vió Roma en tiempo de Tiberio Y los de sus horribles sucesores : Las noches de Calígula y de Ñero Son á nuestros portentos inferiores.
Strona 132 - Sin acordarme que es el día prescrito Que habernos de ir á la ordenada caza Del encinal. Si te parece , Dafne, Me espera en tanto que en la fuente lavo El polvo , de que estoy toda cubierta Desde ayer, por seguir un presto gamo Que al un pude malar.
Strona 42 - Y los que deste triunfo allí se admiran, También del viejo miran Que las canas, por más ornato, aforra De una arrugada concha en vez de gorra. Arrojan los delfines Por las narices blanca espuma en arco Sobre el profundo charco, Y destilando de las verdes crines Aljófar, las nereidas asomaron Y las dulces sirenas Sobre pintadas conchas de ballenas...
Strona 104 - España su mayor tesoro. Y yo, aunque ciega de perpetuo lloro Quiera sentir su rigurosa ofensa, Veré primero en las cenizas frías. Por quien suspiro, fenecer mis días, Que de llorarlas quede satisfecho Mi estilo y pluma, ni mi lengua y pecho.
Strona 116 - Muerte, y á ejecutalla conjurados, Despojos de la prenda á quien adoro! Bien pudo suspenderse mi carrera Por vuestro honor, cual su volátil planta Detuvo; atenta al oro, La codiciosa virgen Atalanta: No es oro el vuestro de menor tesoro: ¡O dulces lazos, muestra conocida De la aspereza de mi bella ingrata! ¡O falso bien, que regalando mata, Y aparente lisonja de la vida!
Strona ix - Yo que siempre trabajo y me desvelo Por parecer que tengo de poeta La gracia, que no quiso darme el cielo: Quisiera despachar a la estafeta Mi alma, o por los aires, y ponella Sobre las cumbres del nombrado Oeta.
Strona 7 - Solo á mí, desdichado. Jamás me trae alivio sino pena, Que cuando sosegado El triste duerme, en esta blanda arena Mi triste cuerpo halla En vez de lecho, campo de batalla. Aquí, cansados ojos, Pagad vuestro tributo al dolor...

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