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Si porque fiador salió un villano,
Le sacan de su casa,

Cuando á la ciudad pasa,

Solo cree feliz al ciudadano.

Pero ¿á qué ejemplos mas de esta manía? El charlatan de Fabio

Sin cansarse contarlos no podria.

No estés pendiente empero de mi labio,
Y oye do á parar voi : si un dios viniera
Y « vamos, les dijera,

Lo que ansiáis, otorgaros he dispuesto.
Militar, desde hoi mas, mercader eres.
Labrador, tú letrado, pues lo quieres.
Al punto cada cual parta á su puesto :
¿No os marcháis? » Rehusáranlo medrosos,
Cuando estaba en su mano ser dichosos.
¿No seria debido que ostentase

Su furor Jove luego,

Y que jamas prestase

El indulgente oido al necio ruego?
Hai mas, y no se entienda

Que me burlo, aunque nada

Decir impida la verdad burlando ;
Cual porque la leccion mejor aprenda,
Confites da tal vez al rapaz blando
El maestro indulgente.

Las chanzas á pesar de esto dejando,
Hablemos, ó Mecénas, seriamente.
El posadero pérfido, el soldado,
El que la tierra rompe con su arado,

Y el marino que audaz surca los mares

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Sese ferre, senes ut in otia tuta recedant,
Aiunt, cum sibi sint congesta cibaria: sicut
Parvula (nam exemplo est) magni formica laboris,
Ore trahit quodcumque potest, atque addit acervo
Quem struit, haud ignara ac non incauta futuri. 53
Quæ, simul inversum contristat Aquarius annum,
Non usquam prorepit, et illis utitur ante
Quæsitis sapiens; cum te neque fervidus æstus

Demoveat lucro, neque hiems, ignis, mare,

Nil obstet tibi, dum ne sit te ditior alter.

fer[rum,

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Quid juvat immensum te argenti pondus et auri Furtim defossâ timidum deponere terrâ?

Quod si comminuas, vilem redigatur ad assem :

At, ni id fit, quid habet pulchri constructus acer

Millia frumenti tua triverit area centum;

[vus?

Non tuus hoc capiet venter plus ac meus: ut si Reticulum panis venales inter onusto

Fortè vehas humero, nihilo plus accipias quàm

Qui nîl portarit. Vel dic, quid referat intrâ

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Dicen que si trabajan y se agitan,
Es para retirarse á sus hogares,

Cuando un recurso tengan ya seguro
Con que pasar una vejez dichosa;
Cual la hormiga afanosa,

(Pues este es el ejemplo que nos citan),
Mirando á lo futuro,

Acarrea á su troje

Cuanto provida aquí y allí recoge.
Sí, mas cuando el enero

Contrista al suelo y el lluvioso Acuario,
La hormiga se está quieta en su agujero,
Comiendo en fin lo que hacinó prudente :
Cuando la escarcha fria, el sol ardiente,
El fuego, el mar,
la guerra

En ti no apagan la pasion del oro,
Mientras otro mas rico haya en la tierra.
Y ¿á qué anhelar tesoro,

Que de zozobra lleno,

Has de enterrar en su profundo seno?
Si le tocas, le juzgas destruido ;

Si no le tocas, ¿qué te habrá servido?

No mas cabrá en tu vientre que en el mio,

Por grande que el monton de tu mies sea;
Ni al esclavo que panes acarrea

Toca mas parte que al que va vacío.

¿Qué mas da que posea

Mil ó cien aranzadas el que vive,

Segun naturaleza le prescribe?

Mas siempre es un encanto

Tomar de donde hai mucho. Y mientras puedo

Naturæ fines viventi, jugera centum, an 50
Mille aret? At suave est ex magno tollere acervo.
Dum ex parvo nobis tantumdem haurire relin-
[quas;

Cur tua plus laudes cumeris granaria nostris?
Ut tibi si sit opus liquidi non ampliùs urnâ,
Vel cyatho; et dicas, magno de flumine mallem, 55
Quam ex hoc fonticulo tantumdem sumere: eo fit
Plenior ut si quos delectet copia justo,

Cum ripâ simul avulsos ferat Aufidus acer.
At qui tantuli eget quantò est opus, is neque limo
Turbatam haurit aquam, nec vitam amittit in un-

[dis. 60

At bona pars hominum decepta cupidine falso, Nil satis est, inquit, quia tanti quantum habeas, sis. Quid facias illi? Jubeas miserum esse, libenter Quatenus id facit; ut quidam memoratur Athenis Sordidus ac dives, populi contemnere voces 65 Sic solitus populus me sibilat, at mihi plaudo Ipse domi, simul ac nummos contemplor in arcâ. Tantalus à labris sitiens fugientia captat

De un pequeño monton tomar yo tanto ;
¿Valdrán mas que mi saco tus paneras?
Lo mismo es así hablar, que si dijeras,
Agua para beber necesitando,

« Quiero, mejor que de esta humilde fuente, Irla á coger al rápido torrente. »

Y ¿qué sucede luego?

Que de ansia el mortal ciego

Llega á la márgen, y húndese, y al punto
Con la márgen al mar va el triste junto :
Mientras quien se limita á lo preciso,
Ni el agua bebe turbia con el cieno,
Ni muere de las ondas en el seno.

Mas deslumbradas por codicia necia,
Muchas gentes diránte :

« Nunca, nunca se tiene lo bastante: A ninguno se aprecia

Sino en razon de aquello que posee. »

Y ¿qué hacer con el hombre que esto cree? Supuesto que tal dice,

En su suerte dejémosle infelize.

Cierto ateniense rico y cicatero

Se burlaba entre sí del pueblo entero :
«Sí, me silban, decia,

Y yo en casa retozo de alegría,
Cuando paso revista á mis doblones. >>
Entre las aguas de abundosa fuente
De sed Tántalo muere. ¡Qué! ¿te ries?
Ese eres tú con nombre diferente;
Pues sobre los montones

Yaces temblando de oro mal ganado,

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