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rar una doctrina tan pueril. La Grecia, maestra universal del buen gusto, admitió en la poesía un lenguage enteramente distinto de la prosa: Roma, imitadora de la Grecia, siguió en esto su loable exemplo, aunque quedó muy inferior en esta parte en suma, todas quantas naciones han tenido algun gusto en la poesía han admirado y alabado en sus Poetas locuciones y palabras muy agenas de la prosa. Esta es una doctrina tan comun y vulgar, que es muy de extrañar haya quien ponga duda en ella, ó pretenda impugnarla. Solo pudiera dudarse si realmente se halla este lenguage poético en nuestros Poetas, y cómo se podrá distinguir del prosayco; en los quales dos puntos gustosamente me extenderia, por ser esta doctrina poco conocida, y sumamente necesaria ; pero será mas propio ventilarlos quando se trate de Herrera, que ha sido el que mas ha enriquecido nuestro lenguage poético. Aquí solo me reduciré á insinuar de paso la regla que nos da Horacio para distinguir la poesía de la prosa atada al número y ritmo,

para que por ella se pueda hacer juicio del lenguage de estas rimas *. Dice pues este gran maestro del buen gusto, que no se debe contar por Poeta el que solamente cuida de que sus versos esten ajustados á las leyes métricas, siendo todas sus palabras y locuciones enteramente prosaycas; lo qual para que se pueda distinguir, dice que se disuelva el verso; y si aun despues de desenlazado conservare espíritu poético, esto es, aquella grandeza, magestad y gracia en los epítetos, en los tropos, en las figuras y demas adornos que no dependen de la colocacion material de las palabras, entónces se dirá con razon que en tales versos hay poesía. Esta es la regla mas importante y necesaria para distinguir las prosas rimadas de muchos de los que al presente versifican de la verdadera poesía y lenguage poético, que se advierte en los buenos Poetas de nuestro siglo de oro, y en algunos (bien que pocos) de

*Non satis est puris versum perscribere verbis, Quem si dissolvas, quivis stomachetur &c.

Horat. Sat. 4 lib. 1. Véase toda ella.

nuestros dias, que han acertado á imitarlos. Y á la verdad siendo tan esencial en la poesía el deleyte y maravilla, claro está que esto no se puede producir con las expresiones comunes y lenguage vulgar: y por tanto el Poeta quando no puede deleytar con la novedad de la materia, debe hacer resaltar las cosas mas comunes con el artificio; parte del qual consiste en las palabras y expresiones extraordinarias, vivas, sonoras, hipérboles, traslaciones y modos de decir apartados del uso comun. Esto se ve prácticamente en nuestros Argensolas, cuyo gusto y tino en la eleccion de las palabras, y frases mas puras y expresivas, en la abundancia de cpítetos grandes y sonoros, y en el juicioso uso de los tropos y figuras, da un realce extraordinario al pensamiento mas comun. ¿Qué cosa mas vulgar que este concepto: Deseo que este lino crezca pronto, no para bacer lienzos ni velas de navíos, sino para hacer un cordel para ahorcar á este abogado vecino? Pues véase quanta granovedad y belleza recibe del len

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guage con que le adornó Bartolomé en un soneto, que quiero poner aquí desatado en prosa, para comprobacion de lo dicho: Terba poderosa, dice, que medras en la injuria, crece de presto, si no dispones manto á Pitágoras, ni los dones de Aragne, que irritáron á Minerva; ni senos para hacer sierva á la Arabia, quando compones navales fábricas, y opuesta al viento vuelas á descubrir regiones, que conserva el orbe idólatra; sino para apretar (sacro lazo) la garganta pérfida de este causídico vecino &c. Seria necesario copiar aquí la mayor parte de las rimas, si hubiese de poner todos los exemplos de pensamientos comunes, que en virtud del lenguage poético son maravillosos y extraordinarios; pero merecen leerse con particular atencion las descripciones de la casa de campo, de la vida rústica, el concilio y cortes de las aves, y otras fábulas muy graciosas con que adorna Bartolomé sus sátiras y epístolas, donde las cosas mas viles estan tratadas con una dignidad admirable.

Tiene tambien el lenguage de los dos hermanos una circunstancia muy singular, que quizá no se hallará en ningun otro Poeta; y es que muchos pedazos de sus poesías no se pueden absolutamente desatar en prosa, sin que quede siempre verso, aunque variada la rima. Puede ser exemplo de esto casi toda la cancion de Lupercio, que empieza :

En estas sacras ceremonias pias.

Y en particular estos dos lugares de ella: »O si quando la trompa horrible diere "Señal en los exércitos, y tienda "La roxa cruz el viento en las banderas, ,,Y de la muerte la vision horrenda »Envuelta en humo y polvo discurriere » Por medio las esquadras y armas fieras; ¿Tu nombre ha de sonar en las primeras » Voces que diere la española gente,

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» Pidiendo por tu medio la victoria?"
Y
poco mas abaxo:

» Primero vivirás felices años,
"Introduciendo por el ancho mundo
» La santa paz y la justicia unidas,
"Y gemirá Pluton en el profundo."

"

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