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Hay también motivos para sospechar que su influencia cerca de los que dirigían la Diócesis, le atrajo algunas enemistades con sus compañeros de Cabildo; enemistades que de algún modo vinieron a salir a luz cuando, ya muerto el secretario Falces, pretendió su ración don Francisco de Góngora y Falces, hijo de su sobrina Ana Falces; pero de estas murmuraciones capitulares y de otros cabildeos y hablillas de vecindad, ocasión más oportuna hallaremos para ocuparnos, en el curso de esta biografía (1).

Contentémonos por ahora con la verdad oficial, la cual nos sigue diciendo que la sobrina del secretario Falces contrajo matrimonio en Córdoba con don Luis de Góngora.

Era don Luis de Góngora un hijo segundo de don Alonso Ximénez de Góngora, quien a su vez lo era también, segundo de don Diego Ximénez de Góngora, veinticuatro de Córdoba, el cual tampoco era descendiente primogénito de los Góngoras, familia antigua, de la cepa de Córdoba, que bajó desde las montañas de Navarra a la reconquista de la ciudad. Desde muy lejana fecha hay documentos que nos permiten ir siguiendo su descendencia hasta nuestros días, y para fechas anteriores a los documentos, no ha faltado la imaginación de los genealogistas, que logra emparentarla con unos sobrinos del rey Witiza (2).

(1) Para todo lo referente a Falces, consúltese el capítulo VII de esta Biografía.

(2) Esta es la Genealogía de estos Góngoras de Córdoba, deducida del Nobiliario Cordobés de Andrés de Morales, según la copia que de él existe en la Biblioteca Nacional. Prescindiendo de lo conocidamente fabuloso, parece que un Garci Ximénez de Góngora casó en Francia con una señora de la Casa de Bandoma y tuvo en ella un hijo, Luis Ximénez de Bandoma y Góngora, que casó con doña Teresa Fernández Bastán. Hijo de este matrimonio fué Ximénez Bandoma de Góngora, que se halló en las Navas y que casó con doña María Ruiz de Arellano, de la Casa de Aguilar. Fué su hijo Mosén Pedro Ximénez Bandoma de Góngora, casado con doña Teresa Ximénez. El primogénito de este enlace, Mosén Luis Bandoma de Góngora, tomó parte en la conquista de la ciudad de Córdoba al mando de tropas navarras. El Rey le dió como recompensa El Cañaverala Garça y otras posesiones y le hizo veinticuatro de la ciudad. Casó doña Ximena Núñez

Lo innegable de su hidalguía y el haber sido una vez alcalde de los hijosdalgo de Córdoba, es lo que sabemos de este don Luis de Góngora antes de su matrimonio con la sobrina del secretario Falces. La hacienda de un segundón, hijo de segundones y a quien no se le conoce profesión ni empleo de los que la limpieza de sangre toleraba, no debía ser mucha. Ana Falces, sobrina única de un racionero dueño de saneadas rentas, emparentada con personajes palatinos y de una familia amiga de los Manriques, aunque no tuviera otras prendas personales, que sí tendría, era un codiciable partido para los hidalgos que, como don Luis de Góngora, pretendían sustentar y acrecer el honor de sus apellidos.

Fruto de la unión de don Luis y de doña Ana fueron un hijo y dos hijas, don Francisco de Góngora, doña Leonor de Góngora y doña Ana de Falces, religiosa (1). Tomaron y

Arista, de la sangre real de Navarra. Heredó a su padre en las posesiones el primogénito don Pedro Ximénez de Góngora. Otro hijo, el segundo, don Alonso, heredó la veinticuatría.

Don Pedro Ximénez de Góngora casó con doña María Méndez de Sotomayor (hija del señor del Carpio) y tuvo en ella a Garci Ximénez de Góngora, que casó con doña Juana Díaz Tafur. El hijo segundo, el veinticuatro don Alonso, casó con doña Leonor de Godoy, en quien tuvo a don Diego Ximérez de Góngora, que estuvo casado con doña Beatriz Alvarez de Córdoba. El primogénito de este matrimonio, don Juan Ximénez de Góngora, veinticuatro, comendador de las Casas de Toledo, casó con doña Luisa Godoy Muñiz. Este enlace trajo varios hijos, y el primero, don Diego Ximénez de Góngora, heredó la veinticuatría. El segundo, don Alonso Ximénez de Góngora, casó con doña Leonor Fernández de la Cueva, en la que tuvo a Garci Ximénez de Góngora, que murió mozo; a don LUIS DE GÓNGORA, QUE CASÓ CON DOÑA ANA DE FALCES; a doña María, doña Elvira y doña Beatriz. Del matrimonio de don Luis de Góngora y doña Ana de Falces nacieron don FrancisCO, DOÑA LEONOR (madre del poeta) y doña Ana Falces.

(1) De la existencia de esta hija Ana, de que nadie había hablado, sabemos por un documento notarial expedido en 24 de septiembre de 1557 (Archivo de Prot. de Córdoba: Juan Clavijo), según el cual don Francisco de Góngora, racionero, en nombre de su hermana doña Ana de Falces, renuncia a sus herencias en doña Leonor. Como hasta muchos años después don Francisco no es nombrado racionero, y aquí ya se llama así, hay que suponer que era sólo coadjutor del tío de su madre doña Ana, el secretario Falces. A la competencia y generosidad de mi compañero y amigo don José de la Torre debo el

conservaron de por vida el apellido paterno los dos primeros,. caso nada extraño si pensamos que en Córdoba era el Góngora apellido noble y antiguo y que el Falces no sonaba (aun-que lo fuera) a tan rancio y linajudo en oídos cordobeses.

Ya hemos apuntado que don Francisco de Góngora pre-tendió la ración de Falces, tío de su madre. Añadamos que la consiguió, después de algunos dimes y diretes, el año 1568, y que para entonces estaba ya en posesión de una Ca-pellanía de Su Majestad; era prior del Puerto y prestamero de Santaella, beneficios y dignidades que indudablemente provenían también del secretario Falces, a quien, des-de diez años antes, por lo menos, representaba en cabildo. como coadjutor (1).

De este don Francisco de Góngora hemos de hablar más adelante con alguna extensión. De su hermana doña Leonor, ni ahora ni después podremos decir apenas más, que con-trajo matrimonio con don Francisco de Argote hacia el año 560, que murió en 1587 y que fué la madre del poeta don Luis de Góngora y Argote.

De don Francisco de Argote, su padre, si no una biografia rica de datos, sí podemos dejar consignadas algunas noticias que, en cierto modo, nos dan su retrato moral.

Era hijo de don Alonso de Argote, que lo tuvo, el se-gundo, en doña Leonor de Angulo y Aranda, hija de don Alonso de Aranda, alcaide de Montilla, con la cual casó en segundas nupcias.

Como los Góngoras, fueron los Argotes de los conquistadores de la ciudad. Discrepan los cronistas sobre su procedencia. Afirman unos que vinieron de Asturias, en donde todavía se conserva la Torre de los Argotes, y pretende Morales, el genealogista de Córdoba, que eran oriundos de Navarra. Unos y otros dan a esta familia remota antigüe

conocimiento y copia de los datos de este y otros documentos del Archivo de Protocolos de Córdoba. Me complazco en rendirle aquí el testimonio de mi gratitud.

(1) V. capitulos VI y VII de esta Biografía.

dad, y no es para olvidado en esta biografía que existe la tradición de que en el siglo xir hubo un juglar de este apellido y que a un antepasado de don Francisco le apellidaban el Sabio. Es indudable que iguala, si no vence, en nobleza al apellido Góngora, y que personas que lo llevaron estaban unidas a las más linajudas familias cordobesas, y sabido es que, en Andalucía, es Córdoba una de las ciudades en que radican las más ilustres casas (1).

(1) Genealogía de los Argotes, según el Nobiliario antes citado.

El primer caballero de quien se hace memoria en las historias que lleve este apellido es Iñigo de Argote, navarro de nación, casado con doña Teresa. Martínez de Leiba. Fué primogénito de este matrimonio Ruiz Martínez de Argote, que se halló en la batalla de las Navas. Casó con doña Aldonza Ruiz de Navarrete y tuvieron tres hijos. El mayor, don Juan Ruiz de Argote, se halló con su padre en la batalla de las Navas y casó con doña Juana de Fuer Mayor. El primogénito de esta unión, Miguel Ruiz de Argote, casó con una her. mana de Domingo Muñoz el Adalid, y tuvo en ella a don Martín Ruiz de Argote,. que, casado con doña Juana de Góngora, fué padre de don Juan Martínez de Argote. Casó don Juan con doña Juana Martínez Tafur, siendo el primogénito de este matrimonio don Hernando Alonso de Argote, que casó con doña Isabei de Córdoba, de la casa de los señores de Cañete. Tuvieron dos hijos: don Juan Martínez de Argote y don Alonso Fernández de Argote. El primero no tuvo descendencia. El segundo, don Alonso, casó con doña María Alfonsa Fernández de Córdoba. Su hijo, que llevaba el mismo nombre, Alfonso, casó con doña Ana Ramírez de Guzmán. El primogénito de este matrimonio, don Fernando Alonso de Argote, veinticuatro de Córdoba, casó con doña Luisa Ponce de León, hija del marqués de Guadalcázar. Tuvieron tres hijos: don Alonso Fernández de Argote, don Diego de Argote y doña Francisca de Argote. El primero casó dos veces: la primera con doña Teresa de Venegas,. dama de la reina doña Isabel, de la que tuvo un hijo, don Alonso de Argote,. y la segunda con doña Leonor Angulo de Aranda. De este matrimonio segundo nació DON FRANCISCO DE ARGOTE, que casó con DOÑA LEONOR DE GÓNGORA.. Los Góngoras, antes de la batalla de las Navas traían por armas cinco leones de oro en campo rojo, y en memoria de esta batalla don Ximeno de Góngora, que fué uno de los capitanes, puso los leones en forma de cruz y los cuarteles en campo de plata. (Argote de Molina: Nobleza de Andalucía. Jaén, 1866; pág. 104.)

Los Argotes traían antes de la misma batalla un escudo jaquelado de veros azules y plata en campo rojo. Ruiz Martínez de Argote, que tomó parte en ella, puso después los veros en cruz. (Argote de Molina: Nobleza de Andalucía, Jaén, 1866; pág. 103.)

Don Francisco de Argote tenía fama de ser notable jurista; Licenciado por Salamanca, fué Corregidor de Jaén y de Madrid antes de alcanzar en su ciudad el cargo de Juez de bienes confiscados de la Inquisición. Inclinado al estudio de las Humanidades, de la erudición y de las cuestiones teóricas del Derecho, amigo de escudriñar y saber de raíz, preocupado por todo, discutidor algo apasionado, se avendría con su cargo en la Inquisición, no muy trabajoso seguramente, mejor que con el corregimiento y otros empleos llenos de sobresaltos y preocupaciones. Andando el tiempo, obtuvo una veinticuatría de la ciudad de Córdoba, por renuncia que de ella hizo a su favor uno de sus yernos, don Gonzalo de Saavedra (1).

El famoso cronista de Felipe II, Ambrosio de Morales, ́al escribir, en el libro XVI, capítulo VIII de su CRÓNICA, SObre Averroes, y referirse particularmente al comentario que el médico árabe había hecho de la República de Platón, trata de acordar la fecha del comentario que hace acerca de la tiranía que sufría Córdoba, después de quinientos y quarenta años, con el tiempo en que el mismo Averroes vivía y escribía, y supone que el número está errado y que habría que leer en vez de quinientos, cuatrocientos, y añade: "Ha sido necesario tratar en particular este lugar de Averroys por la manifiesta contradicción que tenía. Y yo lo traté de mejor gana, por haberme advertido dél, y deseado entenderlo de raíz el señor Licenciado don Francisco de Argote, caballero principal en Córdoba, que con su ilustre linaje, ha juntado el gran lustre de mucha doctrina, no en derechos sclamente, sino en buenas letras, como podemos testificarlo los que lo

(1) En 9 de abril de 1580 otorga poder don Francisco de Argote a don Juan Pérez de Saavedra y a don Luis de Cárdenas de los Ríos, veinticuatros, para que en su nombre presenten al Rey y concejo la renunciación que a su favor ha hecho y otorgado don Gonzalo de Saavedra, su yerno, del oficio de veinticuatro. (Protocolos de Miguel Jerónimo, libro XXI, fol. 435.) --Apud Ramírez de Arellano: Ensayo de un Catálogo biográfico de escritores de la Provincia y diócesis de Córdoba... Madrid, 1922. Obra premiada por la Biblioteca Nacional, I, pág. 580.

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