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Por decoro de la familia y porque, en realidad, era don Luis todavía muy joven, enviaron con él, como ayo, al bachiller Francisco de León, que acaso le pasaba ya las lecciones, durante los estudios de Gramática, y le acompañaba al Colegio de los Padres de la Compañía.

Si no trescientas coplas, como las que el otro don Francisco de Godoy dirigiera a su hijo don Manuel "passando de los estudios menores a estudiar la jurisprudencia” (1), más de trescientas advertencias, consejos y amonestaciones

se da

dichos quinientos ducados que valen ciento ochenta y siete mil mrs. por contento y otorgado a su voluntad." Apud Ramírez de Arellano: Catálogo..., pág. 220. Lo extracta también R. Marín, 1. c.

En 27 de julio de 1579 da poder al muy reverendo señor Juan Bermejo, clérigo presbítero, vecino de Santaella, y a Bartolomé Morales, vecino de Córdoba, para vender a Juan Bravo y a otras personas 38 cahices y cuatro fanegas, ocho celemines y dos cuartillos de pan terciado, dos partes de trigo y una de cebada, que le pertenecían en el diezmo del pan de dicha villa por razón de la prestamera... (Registro de Miguel Jerónimo, lib. XIX, fol. 1213.)

Al comienzo de este documento se llama a don Luis clérigo presbítero de la villa de Santaella. Indudablemente se trata de una equivocación del copista, explicable porque luego viene el nombre de Juan Bermejo, clérigo presbítero, vecino de Santaella.

En 27 de septiembre del mismo año otorga que recibe del ilustre y muy reverendo señor don Francisco de Góngora, racionero de la Santa Iglesia, su tío, mil ducados a buena cuenta de lo que éste había cobrado e iba cobrando de los frutos de las dichas tres prebendas, los cuales recibió en los gastos que el dicho señor don Francisco había hecho con él en Salamanca en sus estudios, como parecía por las cuentas que estaban en su poder, y con trescientos ducados que de presente le había dado para el viaje que había hecho a la dicha Universidad de Salamanca a estudiar; de los cuales 1.000 ducados se daba por contento." Registro de Miguel Jerónimo, lib. XIX, fol. 1483 vuelto. (Apud Ramírez de Arellano: Catálogo..., pág. 221, y R. Marin: Pedro Espinosa. pág. 163.) En el encabezamiento se le llama a don Luis clérigo beneficiado de Cañete y prestamero de la villa de Santaella y de Guadalmazán.

(1) Las trescientas. | A D. Manuel Francisco de Godoy, hijo del autor, pasando de los estudios menores a estudiar la jurisprudencia. En coleccion con Católica Exortacion que en un discurso paradoxico hizo desde la carcel a sus dos hijos... D. Francisco de Godoy... Sevilla.-Juan Cabeças, 1677.

oiría don Luis de su prudente y estudioso padre; él mismo, o su amigo Ambrosio de Morales, recomendarían al joven a algún grave doctor de la Escuela y los Padres del Colegio de Córdoba entregarían cartas al estudiante para sus hermanos del Colegio de Salamanca.

Todo a punto de marcha, una buena mañana de los últimos días de octubre de 1576, don Luis y el bachiller León, caballeros en mulas del arriero Axenjo, comenzaron a andar las cincuenta leguas que separan a Córdoba de la imperial ciudad de Toledo. No irían solos. De la misma ciudad saldrían otros estudiantes y en las ventas y posadas del camino, entre estudiantes, pícaros y arrieros, dió principio para don Luis la vida alegre y suelta de la juventud. Desde Toledo en pocas jornadas llegarían a Salamanca. Hospedóse don Luis en casa de Aguilera, licenciado, no ya bachiller de pupilos, y el día 18 de noviembre de 1576 se matriculó entre los canonistas, pagando los cinco maravedís de derechos que los estudiantes no generosos pagaban (1).

Muy pocos datos encontré de la vida y fortunas de don Luis en sus años de estudiante de Salamanca. Recurriendo al sobado tipo del estudiante pícaro y a las cien relaciones más o menos caricaturescas de aventuras escolares, no sería difícil componer algunos capítulos de novela estudiantil del siglo XVI. Tendría, sin embargo, la contra de que, ya que no fuese historia, como novela iba a tener muy poca originalidad.

Diré únicamente lo que se sabe de cierto, y si algo se imagina, será muy en relación con lo averiguado.

El primer biógrafo de don Luis de Góngora, don José Pellicer de Salas y Tovar, a vuelta de circunloquios y comparaciones, traídas por los cabellos, viene a decir que no estudió Derecho, como sus padres deseaban; pero en cambio salió de Salamanca con bien ganada fama de poeta (2).

(1) Libro de matrículas del año 1576 a 77, fol. 38 v.

(2) Como es sabido, don José Pellicer de Salas y Tovar escribió dos

Puede creerse, sin discusión, que no estudió mucho el Decreto, ni el Código, ni las Clementinas, ni la Instituta, que eran las materias que durante cuatro años leían los maestros de Cánones. Desde luego consta que no pasó por Santa Bárbara. Acaso pudo hacerse bachiller, grado relativamente fácil; pero se han perdido los libros de bachilleramientos de la Universidad y no es fácil averiguarlo de otro modo. Es verdad que en un documento notarial de 1585 (1) se le llama licenciado, y Angulo y Pulgar, en las notas a su Egloga fúnebre, dice: "Ya graduado en facultad, se dio al estudio de las buenas letras" (2). Si se licenció no fué en Salamanca, y en cuanto a la fe que los documentos notariales pueden dar, en lo que no atañe al fondo del asunto, téngase en cuenta que otro documento. de 1577 llama a don Luis presbítero (3).

Pudo licenciarse en Granada, donde estuvo el año 1585; y me inclino a creerlo, porque para un grado de doctor en esta Universidad escribió un graciosísimo Vejamen. Mis gestiones para averiguarlo no fueron eficaces.

En Salamanca pasó don Luis el tiempo más que suficiente para obtener grados. Hasta ahora sólo se sabía, por haberlo publicado doña Blanca de los Ríos (4), que don Luis estuvo matriculado el año de 1579. Examinados por mi, con toda atención, los libros de matrícula, desde 1575 a 1582, encontré, que por primera vez aparece el nombre de don Luis en las listas de estudiantes de Cánones del año

Vidas de don Luis que Foulché-Delbosc llama "Vida menor y Vida mayor"; ambas pueden leerse juntas en el tomo III de la edición citada de Foulché-Delbosc, págs. 291-308.

(1) "En 7 de febrero de 1585 el licenciado don Luis de Góngora, racionero... otorga poder a los muy ilustres señores don Francisco de Argote y don Alonso de Argote, veinticuatro de Córdoba, y don Andrés López Granadilla... (V. cap. IV, pág. 55, nota.)

(2) Egloga funebre A Don Luis de Góngora. De versos entresacados de sus obras. Por don Martín de Angulo y Pulgar, natural de la ciudad de Loja. Sevilla. Simón Fajardo, 1638.

(3) V. pág. 29, cap. III.)

(4) "De vuelta de Salamanca..." (La España Moderna, junio, 1897.)

1576 a 77; sigue encontrándose entre los canonistas el año 1577 a 78 y 1578 a 79). Es de notar la circunstancia de hallarse matriculado don Luis, en el último año de 1579 a 1580, en la sección aparte que, en cada año, se destinaba en los libros de matrícula a los estudiantes generosos: nobles, hijos de nobles y grandes dignidades eclesiásticas. Allí está Góngora, junto con el hijo del Conde de Benavente, con el del Conde de Buendía, con Ascanio Colona, con el hijo del Conde de Monterrey... ¿Fué un vano alarde del estudiante cordobés, o equivocación del secretario Bartolomé Sánchez? ¿Ganó en tres años, por su fausto y derroches, fama de potentado y linajudo? Andaba con los buenos y parecía uno de ellos? ¿Aprendió entonces todo el valor de aquel estribillo

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Dineros son calidad verdad?

No ha de ser ésta la única vez que notemos en don Luis preocupaciones de honra y abolengo; conviene por esto apuntar este precoz y espléndido brote aristocrático, perdido en las secas listas de los libros de Matrícula.

Casi coincidió la llegada de don Luis a la Universidad de Salamanca, con la vuelta de fray Luis de León de las cárceles del Santo Oficio. Si no exageran las noticias que han llegado a nosotros y que hablan del recibimiento que la ciudad y la escuela hicieron al insigne maestro, debió ser fray Luis y su proceso, días antes y después, el tema de las conversaciones entre la gente del estudio. No habría faltado un compañero escolar, Liñán, acaso (2), que mostrase a

(1) He hallado el nombre de don Luis de Góngora en los siguientes libros de Matrículas:

Año 1576-77, fol. 38 v. 18 de noviembre de 1576.
Año 1577-78, fol. 22 r. 11 de noviembre de 1577.
Año 1578-79, fol. 50 r. 5 de diciembre de 1578.

Año 1579-80, fol. 4 v. 20 de noviembre de 1579. Entre los generosos. (2) Liñán coincidió con Góngora en la Universidad. Si no nos bastaran para creerlo las palabras de Lope, nos lo confirman los libros de Matrículas. Por lo menos yo he visto su nombre en el libro de Matrícula de 1578 79 entre los canonistas matriculado el 12 de noviembre y doña Blanca de

Góngora, en alguno de los muchos cartapacios que corrían entre los estudiantes, las poesías del perseguido traductor del Cantar de los Cantares. No era en verdad este acontecimiento de la vuelta del maestro León, un saludo oportuno para un joven que venía de su ciudad dispuesto a quemarse las cejas sobre los libros y a conquistar la gloria y la ciencia. Un maestro tan reputado venía de la cárcel, se hablaba de otras denuncias y de procesos pasados. Los humanistas, educados en las ideas renacientes, reñían serias batallas, no siempre incruentas, con los viejos teólogos. Se respiraba un ambiente de desconfianza. La gloriosa Escuela de Salamanca comenzaba a decaer.

La ciencia era difícil y peligrosa; el derecho, insoportable; los amigos, alegres y decidores; contra los Estatutos, se hojeaban los naipes tanto o más que el Digesto. De tiempo en tiempo venía el buen arriero con los ducados del tío, que hacían muy alegre la vida y muy amigos a aquellos conmilitones que celebraban las agudezas, las décimas satíricas y los sonetos a la petrarquesca, más que las eruditas y sabias conclusiones. Don Luis tenía demasiado ingenio para no aspirar a triunfos tan fáciles. Lope de Vega escribió: "De sus estudios, me dijo mucho Pedro Liñán, contemporáneo suyo en Salamanca", y nos deja con los deseos de saber qué le dijo y si lo que le dijo era bueno o malo.

Pellicer escribe (1): "Lleuose el aplauso y los ojos de la admiración y la embidia, haciendo Don Luis más bien. visto que a muchos y más singular que a todos, la nobleça, la gala, el lucimiento y el ingenio, que desaogándose empecó con el donaire, por el despejo, passandose de lo bizarro a mostrar entre lo picante lo agudo; con que fué adquiriendo el título de primero entre catorce mil ingenios que se describían o matriculaban en aquella escuela enton

los Ríos (De vuelta de Salamanca) anotó los de los años 1582 a 83, 83 a 84 y 84 a 85. Acaso alcanzó también allí a Bartolomé Leonardo de Argensola, que estudió el 1581 a 82.

(1) (Vida mayor.)

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