Obrazy na stronie
PDF
ePub

lugares de los profetas, que tienen relacion al reino de Jesucristo, en sentidos ya alegóricos, ya místicos, ya anagógicos, &c. Este mismo odio ha hecho que los predicadores ascéticos y catequistas nos pinten el juicio universal con todas aquellas circunstancias particulares, aptas á infundir un santo horror al pecado, para que los fieles se procuren librar de la sentencia condenatoria en aquel juicio, y mui á propósito para hacer la composicion de lugar, como llaman los padres espirituales con el gran padre S. Ignacio de Loyola, inventor incomparable de los egercicios espirituales. A todo esto concurrió no poco la decadencia del crédito de S. Papías por el dicho de Eusebio, de que ya hemos hablado: y hé aquí la sábia y prudente conducta de la Iglesia, á quien se acogen los opositores, en permitir esta creencia segun el sistema vulgar. Aunque en sí misma se suponga falsa, no oponiéndose á la sustancia del dogma; no habiendo llegado aquellos momentos, que el Padre reservó a su poder, y ayudando por otra parte á fortificar la fe de la sustancia del dogma, y á comprender la terribilidad del juicio final, la Iglesia permite que sus doctores empleen sus talentos y elocuencia, por la utilidad que resulta á los fieles. No de otra suerte que las parábolas evangélicas divinamente inventadas del Salvador, no ostante la ficcion, que como metáforas contienen en sí mismas, son utilísimas, para que aplicándolas como deben los hombres, amen las virtudes cristianas, y abominen los vicios contrarios.

Estas son en suma las razones principales que hemos sacado así del autor mismo, como de sus doctos defensores los señores D. Ramon Viescas, y D. José Valdivieso, profesos que fueron de la Compañia de Jesus, esplendores ambos y ornamento de Quito en la América meridional. Confesamos desde luego faltar á este estracto aquel esplendor luminoso que se deja ver en las originales; pero se ha procurado con el mayor empeño, no quitar nada de la eficacia de las razones con que estos ilustres defensores

responden, desmenuzan y deshacen valientemente los argumentos de que se valen los señores opositores, haciendo ver con la mayor evidencia que todos consisten en puras apariencias, fundándose todos en equivocaciones de los términos, en alucinaciones y paralogismos de una fantasía contrariamente prevenida.

AD MAJOREM DEI GLORIAM.

FIN.

LONDRES:

IMPRESO POR CARLOS WOOD,

Poppin's Court, Fleet Street.

os arge haciendo

en purs e los ter

fantasia

« PoprzedniaDalej »